Atlas de Arquitecturas y Ciudades Interiores // Jacqueline Bonacic-Doric

PRORROGADA hasta el 07 de Julio de 2019

La pintura es para la artista un refugio, un espacio arquitectonico donde construir identidades, habitar estancias y generar espacios de introspección que viajan desde la neofiguración hasta la abstracción minimalista.

Tiene Jaqueline Bonacic-Doric el don de articular una pintura que por momentos podria ser heredada del constructivismo pero que en su génesis esta definida por un viaje interior que sin rozar la mística podriamos integrarla en un humanismo post apocaliptico. Sus desheredados, forman parte de esos espacios que traslada al lienzo y que oculta bajo capas y capas de color infinitas, a veces asoman, recorren el trazo, desde el escondite de la pintura, pero siempre estan presentes.

Es Bonacic-Doric artista con un recorrido vital que huye de si misma, una batalla perdida desde sus inicios donde ellla confiesa no reconocerse como pintora, sino que los seres retratados de su primera etapa, se adueñaban del lienzo  y aparecian como un misterio, que aun hoy en día es incapaz de relatar de forma coherente.

Sus primeras obras son a día de hoy huerfanas, desafian en un reto a la artista por  reconocerles su maternidad. Confiesa Jacqueline que no es capaz de enfrentarse al horror de su obra primigenia, sin sentir un estremecimiento. Aquellos seres, la salvaron de la locura, de la calle, de la precariedad más absoluta. Esta exposición es en sí un desnudo integral del espacio fisico, mental que ella habita en esta sociedad. Una arquitectura sin patria, sin nacionalidad, una necesidad de delimitar o estructurar el vacio de una existencia, marcada por una firmeza vocacional en la pintura.

Son esos espacios, esas estructuras que rasgan sus lienzos, lo que podriamos relacionar con las moradas del ser,  con las ciudades invisibles de Italo Calvino, los espacios vitales, físicos y mentales que precisamos para entendernos.

Esta exposición habla de una creadora, de sus habitaciones, de su mapa interior, de una idea atemporal de la ciudad, de sus miedos y sus exhabruptos, de un plano infinito de lienzos azules, o de un micro urbanismo que termina en una esfera bidimensional,  de unos rostros que podrian ir parejos a algunas obras de la neofiguración de Bacon. Los retratos de la oscuridad de la primera etapa, deambulan escondidos, como telarañas que se tejen en cada obra posterior, presencias ocultas para no enfrentarse a su realidad cotidiana ante los pinceles de su estudio.

Este recorrido por la obra de Jacqueline Bonacic-Doric, podriamos definirlo como un atlas, un mapa de viaje que nace un día  en el que pierde su habitación y es la calle y la locura las que le acechan. De ese impas de su historia personal, arranca una vocación, es la pintura quien salva a la Artista o es la artista quien se deja rescatar por la pintura. Ese paradigma es una certeza, despues de casi 30 años, la mujer y la creadora siguen en huida y dialogo consigo misma. Ambas temen y conocen lo que significa el pánico a lo humano.