G109 // Miguel Martín

Instalación interactiva.

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“La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta  como una inmensa acumulación de basuras. En efecto, ninguna otra forma de sociedad anterior o exterior a la moderna ha producido basuras en una cantidad, calidad y velocidad comparables a las de las nuestras. […]

Hemos aprendido a experimentar la basura como un lujo.”1

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En este contexto, la obra se presenta como un objeto de deseo a la vez que como una acumulación de residuos. Casi la totalidad de los materiales expuestos han sido recuperados y apartados de su curso natural mediante procesos de rastreo y seguimiento, rescatando formas de producción marginales. Amontonados como si de un tesoro se tratara, el brillo de los semáforos despierta sentimientos de fascinación entre los individuos. La capacidad de interactuar que le confieren los circuitos conectados a sensores de presencia refuerza esta sensación, emitiendo señales lumínicas sin orden aparente. El misterio, la extravagancia, el magnetismo de la pieza contrastan violentamente con el origen de sus materiales.

Se utiliza como elemento principal de comunicación el residuo generado durante el proceso de modernización de los sistemas de alumbrado público de Madrid. El lenguaje propio de lo urbano es reintroducido y resignificado para establecer nuevos pactos con los individuos.

El artefacto se constituye como un ensamblaje activado que recupera la función de sus partes a través de la incorporación de circuitos eléctricos. Incide directamente sobre el acuerdo convenido entre el ciudadano y la institución en lo que respecta al establecimiento del orden del espacio público. El proceso casi arbitrario de activación de los semáforos se opone a la autoridad otorgada a su cadencia, como símbolo, en el entorno urbano.

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Bourriaud incide, al desarrollar el concepto de arte como intersticio social, en crear espacios libres, duraciones cuyo ritmo se contrapone al que impone la vida cotidiana, favorecer un intercambio humano diferente al de las ‘zonas de comunicación’ impuestas. El contexto social actual crea espacios específicos y preestablecidos que limitan las posibilidades de intercambio humano”. La invención del semáforo, como herramienta de organización urbana, aborta eficazmente cualquier forma de relación que se salga de los códigos implantados entre la población. La mecanización de las funciones sociales acaba reduciendo poco a poco el espacio público de relación.

La obra de arte, continuando con Bourriaud, se fundamenta en el ‘estar junto’, el encuentro entre el observador y la escultura, la elaboración colectiva de sentido. La obra se interpreta como una sucesión de estados de encuentro, de situaciones construidas, en las que se establece una relación bidireccional entre individuos y artefacto de acciones y reacciones. Es construida desde el acto de caminar, de deambular, a través del movimiento por el espacio. De esta forma se precisa de la colaboración de los individuos en el proceso de producción de la obra.

webmiguel4Los signos son distribuidos por la Nave Generador parasitándola como un especímen de naturaleza electrónica. Una suerte de organismo cibernético sacado de un imaginario distópico  se apropia del entorno por el que se extiende.

La maquinaria, colonizada, se incorpora a la propuesta artística, presentándose como una unidad indivisible. Mediante esta simbiosis se pretende abrazar también la defensa del patrimonio industrial de Madrid que desde La Neomudéjar se está llevando a cabo.

1 PARDO, J. L., Nunca fue tan hermosa la basura: Artículos y ensayos. Barcelona, Galaxia Gutenber-Círculo de Lectores, 2010.

2 BOURRIAUD, N., Estética relacional. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2006.

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“The wealth of societies in which the capitalist mode of production dominates presents itself as an immense accumulation of waste. Indeed, no other previous or foreign society has produced waste in the quantity, quality and speed comparable to ours 

We have learned to view waste as a sign of luxury.”

In this context, the work is presented as an object of desire as well as waste accumulation. Almost all of the materials on show have been recovered and removed from their natural cycle through tracking and tracing, recovering marginal forms of production.  The light from the piled up traffic lights awakens, treasure like, feelings of fascination in viewers. This sensation is enhanced thanks to motion sensors connected to their circuits, emitting light signals no apparent order. The mystery, the extravagance and magnetism of the piece contrast violently with the origin of the materials used.


The material used to convey meaning is the waste generated during the process of modernization of public lighting systems in Madrid. The urban language is re-introduced and redefined to establish new relationships with individuals.


The device is constituted as an assemblage activated so that its parts work again through the incorporation of electrical circuits. This works wants to highlight the pact established between citizens and institutions for the orderly conduct in public spaces. The almost arbitrary way in which the traffic lights run present a contradiction with their own rhythm as signifiers in the environment .

Bourriaud, in his description of art as social interaction, presents open spaces, whose rhythms are opposed to that of everyday life, favouring different human exchanges to those already established in conventional ‘communication zones’. The current social context creates specific and predetermined spaces that limit the possibilities of human exchange. The invention of the traffic light, as a tool for urban organization, effectively aborts any form of relationship outside those regulated by them. The mechanization of social codes gradually reduces the scope of human relationships.

The artwork, according to Bourriaud, is based on proximity, the encounter between the observer and the sculpture, the collective elaboration of meaning. The work is interpreted as a succession of states of meeting, of situations newly presented in which a bidirectional relationship between viewers and the actions and reactions established by those situations. The very act of moving within a constructed space makes up the art work, and so spectators cooperation is needed for the actualisation of the work.

Signs are parasitically distributed around the Generator Ship as an electronic being.  A cybernetic organism plucked out of a dystopian world that engulfs the whole environment.

La maquinaria, colonizada, se incorpora a la propuesta artística, presentándose como una unidad indivisible. Mediante esta simbiosis se pretende abrazar también la defensa del patrimonio industrial de Madrid que desde La Neomudéjar se está llevando a cabo.

Machinery, thus colonised, becomes artistic proposal, presenting itself as an indivisible unit. Through this symbiosis is also seeks to embrace the defense of Madrid’s industrial heritage present in La Neomudejar.

PARDO, J. L., Nunca fue tan hermosa la basura: Artículos y ensayos. Barcelona, Galaxia Gutenber-Círculo de Lectores, 2010.

BOURRIAUD, N., Estética relacional. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2006.