Lírica Residual // Montserrat Mesalles

Exposición
Del 16 de Enero al 10 Marzo

En tiempos de desgastes ideológicos y de saturaciones excesivas, esta exposición propone una reflexiona crítica (y lúdica) sobre el estado de obsolescencia programada entendido hoy como una de las tantas de sentencias que giran en torno a la cultura contemporánea y a sus mecanismos de construcción. De tal suerte, cada una de las piezas reunidas aquí establecen -a su modo- un comentario crítico respecto de esa condición predatoria del sujeto contemporáneo y de sus prácticas de sobreexplotación, de producción y de consumo. Por tal motivo los términos inmortalidad y permanencia abandonan sus significados al uso para convertirse en razones o premisas argumentales sobre las que se organiza el discurso escultórico de Montserrat Mesalles. Su trabajo resulta, sin duda, un caso excepcional dentro de la dramaturgia objetual de las prácticas artísticas en el contexto latinoamericano. Excepcionalidad que le viene dada por la destreza de sus prefiguraciones conceptuales, la habilidad técnica amparada en los recursos de una portentosa imaginación y el declarado compromiso (y posición) frente a los males de su tiempo. Cuando la cultura contemporánea va camino de convertirse en un gran vertedero, esta artista apuesta por la recuperación y la restitución del valor de los objetos que se acumulan en los cementerios industriales. Espacios que no son sino la más elocuente metáfora relatora de esa extraña dinámica en la que el hombre es trascendido en su animal-humanidad. La obra de Mesalles es una suerte de epifanía, de celebración de la vida allí donde los sepultureros más rancios decretan la defunción y obsolescencia del objeto luego un tiempo de uso. Estos objetos, en su estricta condición de obras de arte, gocen de una dualidad discursiva: de una parte, responden a los enunciados del divertimiento y de la distracción estética; de otra, respaldan un llamado de atención frente a los paradigmas del discurso ecológico contemporáneo y a todas las políticas de sostenibilidad y conservación. Montserrat no es una escultora en el sentido tradicional y reductivo del término. Es, con diferencia, una hacedora de grandes metáforas, una arquitecta de nuevos sueños, una artista que asume -en primera persona- el compromiso esencial de arte: el de ser una voz que habla e interpela las extrañas dinámicas de este mundo nuestro.

Andrés Isaac Santana
Comisario de la muestra