ARCANOS, SÁTIROS Y ALEGORÍAS // GABRIEL GRUN

DEL 03 DE FEBRERO AL 28 DE MARZO.

Gabriel Grun nos presenta un trabajo que recoge el testigo de los grandes del Renacimiento, el Barroco, la escuela Flamenca, sus pinturas podríamos relacionarlas con Ribera, Durero, Van Eyck o Da Vinci, su asombroso trabajo se reclama como heredero de un arte clásico, aunque no por ello deja de aportar un lenguaje personal y un universo diferencial que por momentos evoca tintes surrealistas. 

Retratos y autorretratos, posicionan a Gabriel ante la paradoja de un espejo, sus pinturas le sitúan tanto a él como a su compañera de vida, en la base de la transgresión que su gesto creativo desprende. La evocación a los temas clásicos, el ocultismo, el imaginario mitológico acompañan a una manera de hablar con el óleo que reporta el gusto exquisito por los colores, y su elaboración artesanal. Porque para enfrentarnos a la obra de Gabriel Grun tenemos que relacionarnos con una serie de términos fundamentales, que atañen tanto a los materiales utilizados (aceites, pigmentos, minerales) como a la composición, el color, la anatomía, el paisaje, la geometría etc. Porque la obra de Gabriel es un continuum del Arte de los clásicos que ha sobrevivido hasta el día de hoy, pese según Grun al impresionismo y otras derivas artísticas del siglo XX que han relegado a la tradición pictórica de los grandes a un mal entendido como Arte antiguo.   

Si atendemos a la reflexión planteada por el propio Gabriel Grun, es cierto que el arte que ha perdurado durante siglos, y que llena gran parte de los Museos, ya no tiene nada que demostrar, es un lenguaje que trasciende y prevalece. Los otros lenguajes, necesitaran otro recorrido al menos similar, para equipararse y demostrar su valía ante el implacable dios Cronos.  

La pintura de Gabriel Grun gana en la cercanía, su oficio deja al desnudo la magnitud de una obra trabajada, reposada en el tiempo y elaborada con precisión quirúrgica. Sin entrar en el detalle de la temática, la obra en sí respira una contención brillante que irradia más allá de lo que él lienzo deja entrever. El retrato como lenguaje universal, trasciende la alegoría de muchos de sus cuadros. El detalle preciso, invisible, obliga a un tiempo de observación. Cada obra es un mensaje cifrado, una acertada adivinanza que exige observación, paciencia y conocimiento. Extraños términos para hablar de arte hoy en día. Aun así, la determinación del artista es clara, hacer oficio.  

Su trabajo revisita muchos de los temas clásicos, pero también ocultistas, Grun ahonda en la simbología, en el acertijo que puede operar detrás del mito, y lo impregna de un lenguaje diferencial que, con apenas un pestañeo, podríamos identificar sin dudarlo su autoría.  

Esta pequeña muestra recoge un arco temporal de varios de sus trabajos, inquietudes y sensibilidades. La experiencia de la observación, sorprenderá con hallazgos a aquellos que sepan mirar y entender.  

Francisco Brives.