Agenda
Carmen Isasi (julio 26, 2022 12:46 pm)
Jhafis Quintero (septiembre 30, 2022 12:00 pm)

RECUERDOS DE UN APOCALIPSIS// XIMENA CUEVAS

Del 20 de Abril al 15 de Mayo

11:00 a 15:00 y 17:00 a 21:00

PROGRAMA #1

Recuerdos de un apocalipsis

Videos de Ximena Cuevas

43 minutos

Está en boga hablar de colonización en América Latina, de como han sido negados y saqueados los pueblos originarios desde los 1400s con la llegada de Colón. El otro día estuve en una conferencia donde importantes ponentes nos mostraban, una vez más, al hombre blanco mirando con su cámara a los desprotegidos, a los indígenas. Miré alrededor y en el auditorio habíamos en general mestizos, algo natural en México, allí estábamos los bendecidos por la sangre blanca pero ni un solo representante de los pueblos vencidos. Una gran pantalla agigantaba el rostro de los ponentes. Todos veíamos hacia la pantalla, no hacia la persona. Mientras se hablaba del “otro” una vez más desde un lugar de cierta superioridad nadie se daba cuenta que esa cabezota parlante en la pantalla era, es, ya un ente colonizado por los medios. El planeta FlatscreenX nos ha sometido en el Siglo XXI, nos ha despojado de nuestra individualidad, nos ha desterrado de nuestro origen.

A partir de la modernidad americanizada, de la dicha globalización, los habitantes del planeta Tierra hemos tenido que seguir modelos ajenos de vida, ocultar nuestra esencia y ser aceptados en un mundo unificado de consumo. Una vez más el gran aparato de poder nos obliga a ser quienes no somos, a adoptar formas de vida ajenas. La identidad Latinoamericana es una identidad de collage, de pegotes de diferentes culturas en el tiempo, es la identidad en la que nos sentimos cómodos en el disfraz. Las fronteras entre realidad y ficción se diluyen al ser absorbidos por el planeta FlatscreenX, un orden totalitario del que somos ya esclavos de las pantallas.

Ximena Cuevas 2022


XIMENA CUEVAS

(Ciudad de México 1963)

Desde que con dieciséis años entró a trabajar en la Cineteca Nacional de México y se “volvió adicta al olor del celuloide”, Ximena Cuevas no ha parado de trabajar con el material audiovisual. Se dedicó al cine en un primer momento (como asistente de dirección, directora artística, continuidad y doble de luces) y colaboró con directores como John Houston (“Bajo el Volcán”, 1984) o Arturo Ripstein (“Mentiras Piadosas”, 1988). Pero en 1991 decidió abandonar esta labor para dedicarse con exclusividad al trabajo en vídeo.

En su abundante videografía, que forma parte de las colecciones permanentes de centros como el MoMA de Nueva York y el Pompidou de París, explora temas como el artificio, la mentira, las relaciones entre la ficción y la realidad, la vida diaria, las emociones fabricadas, la autodestrucción como forma de religión o los rasgos de la identidad nacional (de México, “un país de colores brillantes en el exterior y blanco y negro en el interior”) y del género. “Las 3 Muertes de Lupe” (1984), “Corazón Sangrante” (1993), “Medias Mentiras” (1995), “Contemporary Artist” (1999) o “Cinépolis, la capital del cine” (2003) son algunos de sus títulos más conocidos. En ellos se mezclan el barroquismo caricaturizado del melodrama; el humor irónico que radiografía los tópicos de su país, del mundo del arte o de nuestra sociedad en general; o la complejidad de las emociones personales. En el 2016 regresa al cine de industria para  editar el premiado y aclamado documental “Bellas de noche” de su hermana María José Cuevas, por el cual la nomina La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas como mejor editora. En el 2020 la Academia la vuelve a nominar por la edición de “Esto no es Berlín” de Hari Sama.

Con una mirada que se fija en los pequeños detalles y que recurre al gran bagaje de cultura cinematográfica que la avala –fruto de la pasión gestada desde cuando a los trece años vivía en París y se convirtió en una consumidora habitual de cine-, crea un universo de imágenes complejo con una estética definida y personal. Sus vídeos se sitúan en algún punto intermedio entre el documental, el aval de verdad que proporcionan las cámaras ocultas, la ficción apropiada del cine y la ficción construida precisamente a partir de la propia realidad.