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RESISTENCIAS ANTE LA ESTUPIDEZ HUMANA

Memoria, conciencia y antibelicismo frante a la escalada de la guerra en Ucrania.

Del 30 de Marzo al 22 de Mayo
 

Hablar de guerra en el siglo XXI solo constata como cierta la aseveración de que la estupidez humana es infinita. La guerra como sistema estructural de intervenir o hacer geopolítica no sólo no ha sido erradicada, sino que vuelve a amenazar los territorios colindantes de las grandes potencias mundiales convirtiendolos en objetivo militar para la estorsion de objetivos meramente macroeconomicos. De ahí que esta guerra nos asusta más que el resto pues amenaza nuestro bienestar primermundista. El estado del privilegio se ve amenazado, frente a las 3/4 partes del planeta que sostienen y soportan nuestro abuso sistemico de recursos para defender un statu quo.

El fuego de la guerra nos acompaña como humanidad y las banderas, estandartes y gallardetes de los estados-empresas imperialistas-extractivistas, junto a la desmemoria, son su principal combustible.

En estos juegos de guerra de señoros consumidos por las ansias de poder siempre nos encontramos con los mismos perdedores, las víctimas, quienes sufren las decisiones de los despachos y a quienes sistemáticamente se les silencian su voz. Esta exposición colectiva, aborda facetas, miradas, memorias y resiliencias frente a la guerra como sistema. La conciencia desatada de operar en un universo mental donde la interpelación a la violencia, fuera un desecho caduco que deberiamos haber erradicado.

El pasado repetido, la ausencia de voces firmes contra el belicismo, la falta de espacios de memoria, exigen reflexión ante las sociedades que vamos a construir y las lacras de una perversa manera de manejar términos y dispositivos como la patria, el territorio, la propiedad, la bandera a favor de meros dispositivos del poder economico.

El exceso, la crueldad, el abuso, la opresión, la resistencia, el patriotismo y otros términos familiares, deberían limpiarse de usos bélicos, pues aquejan el espíritu profundo de los seres humanos y utilizan resortes de exaltación donde siempre pierden los mismos. Ninguna guerra es justificable, ningún ser humano merece pasar por esa experiencia.

La vida, el arte, la humanidad no necesitan vestirse de uniformes.