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Videoperformance en México por Pancho López

-english below-

Obras de la compilación:

Instalaciones de video del 10 al 21 de Mayo

Presentación con el cuador Pancho López (México) el Sábado 20 a las 19h

– Pola Weiss – Mi corazón – 10:35 – 1986

– María Eugenia Chellet – Piezas de museo – 6:05 -1986

– Melquiades Herrera – Venta de peines – 3:03 – 1990

– Marcos Kurtycz – Video ventana – 1:47

– Juan José Gurrola – Las Adelas de Gurrola – 4:31 -1995

– Ximena Cuevas – El diablo en la piel – 5:03 – 1998

– Mónica Dower – Pájaros en la cabeza – 3:20 – 2002

– Ricardo Nicolayevsky – La vie privée d’un artiste inconnu d’antan – 17:05 – 2005

– Guillermo Gómez-Peña – A muerte (segundo duelo) – 2:52 – 2008

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Aquí, el espectador tiene ante sus ojos una mirada al videoperformance mexicano en una breve colección de piezas que resultan como delicadas joyas en el devenir audiovisual de este país. Un recorrido a través de obras en donde los artistas “meten el cuerpo”, pues incorporan al lenguaje del video nuevas posibilidades discursivas que son a veces un simple gesto, un delicado parpadeo, o son frenético movimiento que derrumba límites de campos disciplinares. Ésta es una historia trazada por un sigiloso observar de los artistas, cuerpos que devienen en poema, en accionar constante, en loop, en narrativa. Para comenzar cualquier historia que hable de videoarte en México, es preciso iniciar con Pola Weiss, una artista muy completa, proveniente de la danza. Pola experimentó con diversas disciplinas y formatos, entre ellas el video y todos los recursos que le brindó la televisión, para fusionar de una manera muy lúdica su cuerpo en movimiento con el lenguaje audiovisual. Mi corazón es resultado de la angustia que despertó el terremoto de 1985 en la ciudad de México, es una traducción personal de ese momento llevado al terreno del cuerpo, su cuerpo, que se convierte en un espacio afectado, en una zona de conflicto, misma que queda marcada en lo más profundo de los recuerdos y traducida como un corazón abierto. En el terreno multidisciplinar del videoperformance, hay interesantes antecedentes que van dándose hacia la década de los ochenta, hay piezas que incorporan el cuerpo de una manera lúdica. La obra temprana Piezas de museo de 1986 de María Eugenia Chellet es un ejemplo perfecto para intentar definir un universo femenino a través de la historia del arte, incorporando las nuevas tecnologías de la época que resultaban de avanzada (como los headphones y el walkman). El concepto del video collage es empleado por primera vez. Chellet es pionera en México de muchas cosas, entre ellas del performance, el collage con sus técnicas del cut-out y el videoarte. Ella aprendió a intervenir imágenes, apropiárselas de una manera nada discreta pero que resulta única y sagaz. Este video presenta un cuerpo, su cuerpo, entrelazándose en una iconografía lúdica, hombres que cargan mujeres para hablar de pasión y poder, vaticinando lo que vemos hoy en día, una violencia de género extraña que pide a gritos igualdad. Chellet experimenta con el cuerpo y los arquetipos femeninos, explora obras clásicas de la pintura para intervenirlas, universos complejos que son ataviados con música y edición, con extraños imaginarios que exploran al cuerpo femenino. Si bien se acerca y se inscribe en el terreno del video experimental, hay en videos como éste, un significativo cambio de mirada, se mueve del campo establecido pues esconde secretas intenciones expuestas por movimientos del cuerpo ante la cámara. Cambiando de aires, no se entendería el performance en México sin Melquiades Herrera, un mago capaz de llenar de vida hasta los objetos más absurdos. Un merolico que narraba historias inauditas; de lo cotidiano sacaba material para hilvanar un universo pletórico de imágenes comunes que fascinaban hasta al más culto de los teóricos. Con una exquisita simpleza, el maestro Melquiades nos captura en Venta de peines, una pieza originalmente hecha para la televisión mexicana, que queda como un clásico para el performance, empleando un sinfín de peines que son exhibidos atribuyéndoles facultades y características a partir de su forma, que por absurdas, resultan muy imaginativas. A México se mudó uno de los más grandes performers de la historia, el polaco Marcos Kurtyckz quien vivió más de dos décadas en este país, hasta su muerte, dejando un interesante legado para las artes del cuerpo y el ritual. Experimentó con su cuerpo transitando linderos caóticos que devinieron en un universo creativo muy rico, cuyos elementos fueron el maíz, el agua, el fuego, su propio rostro… Video ventana es un experimento muy simple, pero que cuestiona desde dónde opera lo performático. El cuerpo del artista está detrás de la cámara, oculto desde la intimidad de una casa pero observando hacia fuera, el ejercicio del rec-pause da como resultado un mundo extraño, multidimensional, donde aparecen y desaparecen autos y personas en un interminable juego de miradas. Otro maestro surge en este recuento, Juan José Gurrola quien es sin duda, uno de los más grandes creadores de la escena mexicana. Las exploraciones del maestro Gurrola van desde el teatro y el cine, hasta el performance y los mundos sonoros. Pionero de las artes poco convencionales, se muestra la obra titulada Las Adelas de Gurrola, un video que presenta cuerpos femeninos estáticos, fotografiados pero en movimiento, un movimiento sutil que quizá nos habla de la seducción y la fuerza. Cuerpos insurgentes que abogan por la libertad, pero al mismo tiempo inspiran y erotizan, un fragmento de una pieza más larga, esta obra se suma como ejemplo de un ojo crítico, perverso, audaz, caprichoso, pero sobre todo cínico e irreverente. Para esta historia es destacada la labor de Ximena Cuevas, una artista que pareciera haber crecido con la cámara en la mano. Primero estuvo inmersa en el cine colaborando con algunos directores, pero después, en los años ochenta, al descubrir el súper 8 y la cámara de video, comienza a inspeccionar el mundo, a inspeccionarse a sí misma, la cámara le devela un universo y de un solo salto se ve inmersa en él. Son muchas las obras a las que podría referirme, sin embargo, la pieza El diablo en la piel, de 1998, es la que me parece más indicada, es una obra críptica, narrativa y compleja, que devela la desesperación a través de sus secuencias. Recurre a elementos cinematográficos como el plano holandés que nos habla de riesgo e inestabilidad, pero recurre a su vez a un acelerado discurso resultado de la espera y una frenética marcación telefónica. Un número que no existe, una llamada sin respuesta. Hay otros creadores que profundizan en este lenguaje, por ejemplo, la artista Mónica Dower produjo en 2003 el video Pájaros en la cabeza (Des oisseaux sur la tête) en el cual un simple movimiento es capaz de generar una propuesta sonora magistral, la cual nos habla de la sutilidad del cuerpo y el gesto con una simpleza única. El movimiento del cuello va intensificándose, mientras que su cabello húmedo, se estrella contra la cortina de baño que sirve como el fondo de la acción, poco a poco se va logrando la magia, y por medio de la reversa y el vertiginoso movimiento se produce un efecto poético capaz de hacernos ver el aleteo de aves sobre la cabeza de la artista. Las metáforas acuden a este espacio haciendo un efecto visual y sonoro sorprendente. La siguiente propuesta es de Ricardo Nicolayevsky quien es sin duda un explorador visual. Desde muy joven este artista explora su cuerpo a través de la cámara, ahonda en él, se auto conoce. Busca narrar historias propias a través de los lenguajes del video, y logra resumir, en poco más de quince minutos, el devenir de la vida de un artista. La vie privée d’un artiste inconnu d’antan narra la historia de un hombre presentado en un solo plano secuencia. Se filmaron horas de video, pero en este resumen vemos cómo un hombre, Ricardo, se auto presenta desde su nacimiento hasta su muerte, pasando por todas las etapas de la vida. Una serie de ingeniosas tomas permiten conocer al artista por dentro, lleno de pliegues y secretos que se develan en este videoperformance. Y contrastando, el artista “chicalango”, como el propio Guillermo Gómez-Peña se refiere a sí mismo, nos presenta un complejo diálogo con el camarógrafo y el artista. A muerte (segundo duelo) nos presenta una acción donde el camarógrafo apunta con la cámara y Gómez-Peña apunta con una pistola cargada; una conversación forzada, un intercambio incómodo que culmina en sobresalto. Este artista es mitad chicano y mitad chilango; su obra transita por la fronteras físicas y mentales; su obra es cyborg y metáfora, es estruendo y quimera. Constantemente cruza los límites disciplinares generando extraño híbridos que confunden y fascinan al mismo tiempo. Un artista político, poético, trans y ritual complejo que apuntan a la realidad, a la cotidianidad y la vida misma. Así, en corto, esta colección de videos permite ver un recorrido disciplinar, ofreciendo una mirada temporal que no es totalizadora, pero que devela una transición corporal, un tránsito, un escudriñaje arrítmico que mapea, aunque sea tangencialmente, la historia del videoperformance en México.

Pancho López
Comisario mexicano

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With this collection, the audience has before their eyes an overview of videoperformance in Mexico, a brief collection of pieces that read like delicate jewels in the audiovisual journey of this country. A journey through works where artists “insert the body”, because they incorporate into the language of video new narrative possibilities that can sometimes be a simple gesture, a delicate blinking, or at times can be frantic movements that break the limits of medium. This is a story traced by a stealthy eye of the artists, bodies that become poems, constant action, in a loop, in a steady narrative. Any weaving of the story of video art in Mexico, neesd to start with Pola Weiss, a very complete artist, who had her origins in dance. Pola experimented with various media and formats, including video and all the resources that television gave her, to fuse her moving body with audiovisual language in a very playful manner. Mi corazón (My heart) is the result of the anguish that the earthquake of 1985 in Mexico City caused in her, a personal translation of that moment taken to the terrain of the body, her body, which becomes an afflicted space, an area of conflict marked deep in the memory and translated as an open heart. With regards to the multidisciplinary field of video performance, there are interesting antecedents that go back to the eighties, pieces that incorporate the body in a playful way. Piezas de Museo (Museum Pieces), an early artwork from 1986 by Maria Eugenia Chellet’s perfectly examplies the attempts to define a feminine universe through the history of art, incorporating new technologies of the time that were advanced at the time (such as headphones and the walkman). The concept of video collage is used for the first time. Chellet is a Mexican pioneer in many things, including performance, collage with cut-out techniques and video art. She learned to overtly intervene in images in a way that is clever an unique. This video presents a body, her body, intertwined in a playful iconography, men who carry women that talks about passion and power, anticipating what we are seeing, a strange gender violence that screams for equality. Chellet experiments with the body and with female archetypes, explores classic paintings and interferes with the, creating complex universes that are adorned with music and editing, with new imaginings that explore the female body. While it approaches and falls into the category of experimental video, videos such as this bring about a major change in the gaze, moving away from the established field as it hides secret intentions exposed by the movements of the body before the camera. On a different plane, we would not be able to understand performance in Mexico without Melquiades Herrera, a magician able to instill life life into the most absurd of objects. A shaman who told incredible stories; he was able to draw material from the everyday to weave a plethoric universe of common images that fascinated even the most learned of theorists. The maestro Melquiades grips us, with exquisite simplicity, with Venta de Peines (Comb Sale), a piece originally made for Mexican television, that remains like a classic for performance, employing an endless number of combs that are exhibited and attributed faculties and characteristics from their form, which, by dint of being absurd, become ingenius. One of the greatest performers in history, Polish Marcos Kurtyckz, moved to Mexico, where he died after more than two decades of living there, bequeathing an interesting body of work in the arts of the body and the ritual. He experimented with his body meandering through chaotic boundaries in a rich creative universe, whose elements were corn, water, fire, his own face… Video Ventana (Video Window) is a very simple experiment, but it questions the realm of performance . The body of the artist is behind the camera, hidden in the privacy of a house but looking out, the rec-pause alternation results in a strange, multidimensional world, where cars and people appear and disappear in an endless game of looking. Another maestro to appear in this account, Juan José Gurrola, is undoubtedly one of the greatest creators of the Mexican scene. Maestro Gurrola’s explorations range from theater and film, to performance and sound. Pioneer of the unconventional arts, we show his work titled Las Adelas de Gurrola (Gurrola’s Adelas), a video that presents static female bodies, photographed but in movement, a subtle movement that perhaps speaks to us of seduction and strength. Insurgent bodies that advocate freedom, but, are at the same time, inspiring and eroticizing. This piece, a fragment of a longer work, is added as an example of a critical eye, perverse, brave, capricious, but above all, cynical and irreverent. The work of Ximena Cuevas is very relevant in this history. She is an artist who seems to have been born with the camera in hand. First she was immersed in cinema, where whe collaborated with some directors, but then, in the eighties, she discovered the super 8 and the video camera, and began to explore the world, to inspect herself, the camera unveils a universe she jumps straight in. Many are the works I could mention, however, El diablo en la Piel (The Devil in the Skin), from 1998, seems to me the most appropriate. This piece is a cryptic, narrative and complex work that reveals despair through its different stages. It makes use of cinematographic elements such as the Dutch Plane to speak of risk and instability, but at the same time resorts to an accelerated discourse resulting from the wait and a frantic telephone dial. A number that does not exist, a call without a reply. There are other creators who delve deeper in this language, for example, the artist Monica Dower produced in 2003 the video Pájaros en la Cabeza (Des oisseaux sur la tête – Birds on Head) in which a simple movement is capable of generating a masterful sound proposal, which speaks of the subtlety of the body and the gesture, with a unique simplicity. As the movement of the neck intensifies, damp hair crashes against a bath curtain that serves as the background to the action, and, little by Little, magic is achieved, and by means of reverse and vertiginous movement occurs A poetic effect capable of making us see the fluttering of birds on the head of the artist. The metaphors come to this space making an amazing visual and sound effect. The next proposal is by Ricardo Nicolayevsky who is, without a doubt, a visual explorer. From an early age this artist explores his body through the camera, delves into it, he knows himself. He seeks to narrate his own stories through the language of video, and manages to summarize, in little more than fifteen minutes, the life of an artist. La Vie Privée D’Un Artiste Inconnu D’Antan (The Private Life of an Unknown Ancient Artist), The Vie Privée D’un Artiste Inconnu D’antan tells the story of a man presented in a single sequence. Hours of video footage were shot, but in this summary, we see a man, Ricardo, presents his own life from birth until his death, passing through all of the stages of life. A series of ingenious shots let you know the artist inside, full of folds and secrets that are unveiled in this video performance. By contrast, the “chicalango” (both Chicano and Mexican) artist, as Guillermo Gómez-Peña chooses to call himself, presents us with a complex dialogue with the cameraman and the artist. A Muerte (Segundo Duelo) (To Death – Second Duel) presents an action where the cameraman points to the artist with his camera, and Gómez-Peña points back with a loaded pistol; an unnatural conversation, an uncomfortable exchange that culminates in shock. This artist is half Chicano and half chilango; his work travels across physical and mental boundaries; his work is cyborg and metaphor; it is racket and chimera. It constantly crosses disciplinary boundaries generating strange hybrids that confuse and fascinate at the same time. A political artist, poetic, trans, and a complex ritual that point to reality, the everyday, and life itself. Thus, in short, this collection of videos shows us a compendium of mediums, offering a time snapshot that may not cover everything, but reveals a corporal transition, a voyage, an arrhythmic scrutiny that maps, albeit tangentially, the history of videoperformance in Mexico.

Pancho López

Mexican Curator